NUEVA VIDA RADIO DIGITAL

31/1/12

El significado de La gracia

Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme, Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Jesús le dijo: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos. 

Mateo 8.1-4

La lepra, como lo es el SIDA hoy, era una enfermedad temida porque no había cura conocida. En el tiempo de Jesús, la palabra lepra denotaba varias enfermedades similares, y algunas de ellas eran contagiosas. Si una persona la contraía, el sacerdote lo declaraba leproso y lo alejaban de su hogar y ciudad. Lo enviaban a vivir en una comunidad con otros leprosos hasta que se recuperara o muriera. Cuando el leproso rogó a Jesús que lo sanara, Jesús se le acercó y lo tocó, aún cuando su piel estaba cubierta del temido mal.

RETRATO DE UN MAL: LA LEPRA

Generalmente empieza con dolor en ciertas zonas del cuerpo.  Luego sigue el entumecimiento de miembros. Pronto la piel pierde su color original en aquellos puntos. Comienza a engrosarse, a ponerse brillante y escamosa. En realidad, la enfermedad se llama lepra debido a que la piel se pone escamosa, de la palabra griega lepos o lepis que significa escamaA medida que progresa la enfermedad, los lugares donde la piel se ha engrosado llega a tener llagas sucias y úlceras provocadas por un pobre riego sanguíneo. La piel, especialmente alrededor de los ojos y las orejas, comienza a formar protuberancias con profundos surcos entre las hinchazones. Los dedos se caen o son absorbidos; los dedos de los pies se ven afectados de la misma manera. Se caen las cejas y las pestañas.  Ya ahora se puede ver que la persona en esta lamentable condición es leprosa. Al tocar con el dedo también se puede palparAun se puede oler, porque el leproso emite un olor muy desagradable. Además, en vista del hecho de que el agente productor de la enfermedad frecuentemente también ataca la laringe, la voz del leproso adquiere aspereza.

 
¿Es contagiosa la lepra? Las autoridades consultadas reconocen que la lepra no es muy contagiosa.  Sin embargo, lo que la Escritura enfatiza no es su carácter contagioso, sino más bien el hecho de que deja ceremonialmente “inmunda” a la persona afectada y la separa del contacto social y religioso con su pueblo. 

¿Es curable la lepra? El siguiente incidente confirma el hecho de que se considerara virtualmente incurable:  (2 R. 5:7)  Los rabinos consideraban la curación de la lepra tan difícil como la resurrección de un muerto.

En esta historia debemos notar dos cosas: La aproximación del leproso, y la respuesta de Jesús.

En la aproximación del leproso había tres elementos.

El leproso vino con confianza.
  • No tenía duda que, si Jesús quería, podía limpiarle.
  • Nadie tiene por qué sentirse incurable de cuerpo o imperdonable de alma mientras exista Jesucristo.
  • Cuando no podemos estar seguros de la voluntad de Dios, podemos estar seguros de su sabiduría y misericordia. Por grande que sea la culpa, en la sangre de Cristo hay aquello que la expía; ninguna corrupción es tan fuerte que no haya en su gracia lo que puede someterla.

El leproso vino con humildad.
  •   No demandó la curación; simplemente dijo: « Si quieres, Tú puedes limpiarme. El corazón humilde que no pretende tener nada más que su necesidad, encuentra abierto el acceso a Cristo
  • Para ser purificados debemos encomendarnos a su piedad; no podemos demandarlo como deuda; debemos pedirlo humildemente como un favor. —Quienes por fe apelan a Cristo por misericordia y gracia, pueden estar seguros de que Él les está dando libremente la  misericordia y la gracia que ellos así procuran.

El leproso vino con reverencia.

  •           En la antigua versión Reina-Valera se decía que Le adoraba. El verbo griego es proskynein, que nunca se usa sino de la adoración a los dioses; siempre describe el sentimiento y la acción de una persona ante lo divino.


A esa aproximación del leproso llegó la reacción de Jesús.

Lo primero y principal es que esa reacción fue de compasión.

 LLa Ley decía que Jesús debía evitar el contacto con ese hombre y Le amenazaba con una terrible contaminación si permitía que el leproso se Le acercara más de dos metros; pero Jesús extendió la mano y le tocó.
&Para Jesús no había más que una única obligación en la vida: la de ayudar. No había más que una sola Ley: la del amor.

Le mandó al hombre que guardara silencio, y que no divulgara lo que había hecho por él.

Si este leproso hubiera ido por ahí divulgando lo que Jesús había hecho por él, habría habido un levantamiento para instalar a un hombre con los poderes que Jesús poseía como el líder político y el jefe del ejército.

Jesús no debe ser conocido mayormente como obrador de milagros, “un puro taumaturgo”, sino más bien como el Salvador del pecado

No debe tardar, porque en tal caso la noticia de que Jesús le había restaurado la salud pudiera llegar a los sacerdotes antes que el leproso mismo, con el resultado que la jerarquía sacerdotal de Jerusalén, por su odio a Jesús, podría negarse a declarar limpio al ex leproso. En consecuencia, el leproso no debía demorar contando a los vecinos y otros acerca del milagro.

Jesús envió al- leproso a los sacerdotes para que hiciera la ofrenda prescrita y recibiera el certificado de que estaba limpio.

Jesús le dijo a este hombre que pasara todo ese proceso. Aquí hay dirección. Jesús le estaba diciendo a ese hombre que no se inhibiera de las disposiciones que había a su disposición en aquellos días. No seremos beneficiarios de milagros si despreciamos el tratamiento médico y científico que está a nuestro alcance. para este hombre se abrió completamente la puerta de la restauración social, cúltica y religiosa

Como la lepra, el pecado es una enfermedad incurable, y todos lo tenemos. La lepra en todas sus formas es emblema del pecado. 

La lepra espiritual:  Lo invade todo / Es inmunda / Contagiosa / Incurable / Separa a su victima de Dios y del cielo

Pero jesus, curando la lepra con su palabra, demostró que tiene poder de sanar las peores enfermedades del alma, y restablecer todos los beneficios y privilegios de los hijos de Dios. La fe en el señor puede sanarnos espiritualmente. Solo el toque sanador de Cristo puede milagrosamente poner a un lado nuestros pecados y restaurarnos para que podamos vivir en plenitude. Pero primero, al igual que el leproso, debemos reconocer que no podemos curarnos nosotros mismos y pedir a Cristo su ayuda salvadora.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

puedes dejar tus comentarios y sugerencias